Uno de los actores que más me han hecho difrutar del cine, Paul Newman, ha fallecido a los 83 años. Siento una sincera y profunda tristeza, los ojos más azules y penetrantes de la gran pantalla se apagan para siempre.
Un hombre de los mas inteligentes, interesantes, sexys, magnéticos, atractivos, emocionantes y únicos que nos ha dado el cine. Uno de los actores por los que merecía la pena ir a ver una película. Creador de uno de los personajes de mi vida: Eddie Felson, cuántas veces he disfrutado con él. Un hombre lleno de talento, de magia, actor indiscutible, cuando le achacaban su éxito a su físico, supo esperar para callar bocas, ya entrado en años nos regaló seguramente sus mejores actuaciones, no tan vistosas, pero cargadas de realismo, de emociones y de sentimientos.
Una pérdida irreparable que costará olvidar sin duda, porque además de un enorme actor, Paul era una gran persona. Su manera de ser, tan diferente de las grandes estrellas de Hollywood, sencilla y alejada de la vida pública, sobre todo en sus últimos años, no hace más que merecer todo mi respeto y crecer mi admiración hacia él.